Quién se queda con la casa, la consulta o el negocio, y cómo se compensa al otro. Os ayudamos a decidirlo con criterio y a cerrarlo en un acuerdo firmado ante notario.
Primera consulta gratuita · Colegiado ICAM 85.585 · Liquidaciones de mutuo acuerdo

¿Quieres quedarte con la casa o con tu negocio?
Te explicamos en una consulta gratuita qué derechos tienes y cómo plantearlo.
Somos Abogados Cebrián, un despacho de derecho de familia. Ayudamos a las parejas que se separan a repartir su patrimonio común con un acompañamiento cercano y propuestas que rebajan la tensión y protegen los intereses de la familia.
Liquidar los gananciales no exige abogado si hay acuerdo: basta con firmar ante notario. Pero en el reparto no solo importa cuánto vale cada cosa, sino también quién se queda con qué. La ley da preferencias a cada cónyuge sobre ciertos bienes, y conocerlas antes de negociar puede cambiar por completo el resultado.
La primera consulta es gratuita y sin compromiso. Revisamos tu situación, te orientamos y, si el asunto encaja con nuestra forma de trabajar, te enviamos un presupuesto cerrado. Solo aceptamos los casos que podemos llevar con la dedicación que merecen.

Alberto García Cebrián, letrado principal del despacho y colegiado 85.585 en el ICAM, cuenta con una amplia experiencia en derecho de familia. Su enfoque es preventivo y práctico: anticipar dónde puede atascarse el reparto y proponer soluciones que funcionen para los dos y para el resto de la familia.
Queremos que el reparto se haga en un ambiente tranquilo, con acuerdos justos que eviten conflictos y procesos judiciales innecesarios. Cuando cada uno sabe desde el principio qué puede pedir y por qué, la negociación se simplifica mucho.
Nos dedicamos a diario a liquidaciones, divorcios y rupturas familiares, y por eso ofrecemos un servicio ágil, transparente y orientado al acuerdo, defendiendo tus intereses sin descuidar el bienestar de la familia.
Majadahonda supera los 70.000 vecinos y, con el Hospital Universitario Puerta de Hierro y numerosas clínicas y despachos, concentra a muchos profesionales sanitarios, autónomos y titulares de pequeños negocios. En sus liquidaciones de gananciales no solo se reparte la vivienda, ya sea en el casco, en Roza Martín, en Valle de la Oliva o junto al Monte del Pilar, sino también consultas, locales y actividades que uno de los dos gestiona.
Aquí entra en juego una regla poco conocida: la ley permite a cada cónyuge pedir que se le adjudiquen con preferencia la vivienda en la que reside habitualmente, el local donde ejerce su profesión y la explotación económica que gestiona, siempre que compense al otro por su valor. No es un regalo, pero sí un derecho que da ventaja al negociar quién se queda con qué.
Otro asunto habitual entre profesionales por cuenta ajena es el de las indemnizaciones por despido o los acuerdos de prejubilación. La parte que corresponde a los años trabajados durante el matrimonio suele considerarse ganancial, así que conviene calcularla bien antes de cerrar el reparto.
Déjanos tus datos y te llamamos para fijar la primera consulta gratuita, presencial o por videollamada, en el horario que te venga mejor.
Liquidar consiste en identificar el patrimonio común, valorarlo y adjudicarlo de forma equilibrada. Con acuerdo se formaliza ante notario sin abogado, aunque cuando hay negocios, consultas o indemnizaciones de por medio, el asesoramiento profesional marca la diferencia. Al terminar, cada uno es titular de lo que recibe.

Reunimos en un único documento todos los bienes, derechos y deudas de la sociedad, incluida la actividad profesional o el negocio si es común. Un inventario preciso es la base de una valoración y un reparto sin sorpresas.

Asignamos a cada partida un valor real y neutral: tasación de los inmuebles, teniendo en cuenta los criterios fiscales, valoración de la actividad o el negocio y cálculo de la parte ganancial de las indemnizaciones cobradas.

Diseñamos los dos lotes teniendo en cuenta las preferencias que la ley reconoce sobre la vivienda, el local profesional o el negocio, y calculamos la compensación necesaria. Si ya existe una sentencia de separación o divorcio, ajustamos el reparto a lo que en ella se fijó.

Formalizamos la liquidación en escritura pública, eficaz desde la firma, y coordinamos los cambios de titularidad de inmuebles, contratos y licencias del negocio. Incorporarla al convenio de un divorcio amistoso también es posible, pero depende de la aprobación judicial.
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