Dentro de Abogados Cebrián encontrarás un grupo de profesionales especializado en gestionar la liquidación de la sociedad de gananciales en Leganés, donde con una filosofía de trabajo basado en anticiparse a los conflictos y en un análisis completo de cada caso. El objetivo es guiar a cada familia para que pueda elegir con la máxima tranquilidad y buen criterio las soluciones que mejor respondan a su realidad.

Dentro de Abogados Cebrián, como especialistas en Derecho de Familia en Leganés, atendemos la liquidación de gananciales ofreciendo un acompañamiento claro y soluciones que evitan conflictos y protegen a la familia.
Para una liquidación de sociedad de gananciales, no resulta obligatoria la intervención de abogado, pues puede realizarse directamente ante notario. Aun así, aunque no se requiera de forma obligatoria la participación de un letrado, tener apoyo legal resulta siempre conveniente.
Cada caso es diferente y requiere ser estudiado de manera específica. Brindamos la posibilidad de realizar una consulta inicial sobre su liquidación de gananciales sin coste y sin obligación de continuar. Le trataremos de orientar en su liquidación de sociedad de gananciales y en la que podremos valorar su caso y facilitarle un presupuesto adaptado a su situación específica. No asumimos cualquier procedimiento de liquidación, ya que deben resultar viables y adecuados a nuestra forma de trabajar y contar con la disponibilidad necesaria para gestionarlos.

El experimentado abogado Alberto García Cebrián, profesional titular del despacho Despacho Abogados Cebrián y registrado en el ICAM nº 85.585, suma una sólida trayectoria dedicado al derecho de familia. El despacho orienta su labor hacia una intervención preventiva y positiva, tratando de ofrecer a los clientes las propuestas más favorables de manera holística y pensando más allá del interés individual, sino de todos los integrantes de la familia.
Nuestro fin es que el reparto del patrimonio se lleve a cabo en un ambiente tranquilo, favoreciendo acuerdos equilibrados que prevengan conflictos y la apertura de procesos judiciales que pueden evitarse. Una guía clara desde el primer momento permite minimizar conflictos y hace posible un cierre equilibrado de la sociedad de gananciales.
Gracias a nuestra dedicación en liquidaciones, divorcios y rupturas familiares, proporcionamos un servicio rápido, claro y orientado al acuerdo. Acompañamos a cada familia en la comprensión de sus derechos y obligaciones, orientando cada decisión para proteger sus intereses y, al mismo tiempo, cuidar el equilibrio y el bienestar de todos los miembros de la familia.
El proceso de liquidación de gananciales es un proceso que tiene como finalidad determinar el patrimonio común, valorar los bienes y repartirlos de forma equilibrada entre los cónyuges. Si hay acuerdo, es posible realizarla ante notario sin necesidad de abogado, aunque la ayuda profesional resulta muy recomendable en casos con mayor dificultad.
El objetivo es elaborar un inventario preciso, determinar con precisión el valor del activo y pasivo y asignarlos de manera documentada y justa. Una vez realizada la liquidación, cada cónyuge pasa a ser titular de los bienes y obligaciones que le correspondan.

La liquidación arranca en confeccionar un inventario exhaustivo con todos los bienes, derechos y deudas que forman parte de la sociedad de gananciales. Este documento resulta fundamental porque deja establecido con precisión qué integra el patrimonio común y sustenta las fases posteriores. Un inventario bien realizado, donde cada elemento esté correctamente descrito, reduce posibles conflictos en etapas siguientes y permite avanzar de forma ordenada.

Tras tener el inventario cerrado, se determina el valor de cada uno de los bienes y deudas incluidos: propiedades, saldos bancarios, productos financieros o créditos. El objetivo es obtener una valoración real, precisa y neutral que permita calcular con precisión lo que corresponde a cada cónyuge. En determinados bienes, especialmente en los imobiliarios, deben considerarse los valores mínimos fiscales. Esta fase es clave para asegurar un reparto justo.

Con las valoraciones ya establecidas, se configura una propuesta de reparto en dos lotes equilibrados, uno para cada cónyuge. El reparto debe ser lo más equivalente posible, buscando lotes de igual valor o, en su defecto, compensaciones económicas. En ocasiones el acuerdo es sencillo; en otras, especialmente cuando existen resoluciones previas de separación o divorcio, puede resultar más complejo. Cuando inventario y valoraciones son claros, el reparto suele ser fluido; si no lo son, la intervención de un abogado es recomendable.

La etapa final consiste en formalizar la liquidación. Si existe acuerdo, lo habitual es firmarla ante notario, lo que produce efectos legales desde ese mismo momento y agiliza el proceso. También puede incorporarse al convenio regulador de una separación o divorcio amistoso, aunque no tendrá plena eficacia hasta que lo apruebe el Juzgado, trámite que puede tardar varios meses. Un convenio no ratificado es válido como acuerdo privado, pero la escritura notarial suele aportar más seguridad y rapidez en la mayoría de los casos.